Tamizado en seco
Separación mecánica de tricomas. Textura arenosa o maleable y aroma especiado.
Hachís CBD
Bajo la misma palabra conviven procesos muy distintos: tamizado en seco, iceolator, prensado en caliente. Ni la textura, ni el aroma, ni el precio justificado son los mismos.
Separación mecánica de tricomas. Textura arenosa o maleable y aroma especiado.
Separación con agua helada: el aroma más limpio y, casi siempre, el gramo más caro.
Una resina concentra también los residuos. Sin control de pesticidas y disolventes, mejor pasar.
La resina es la parte más rica en cannabinoides de la planta: los tricomas, esas glándulas translúcidas de la superficie de la flor. Todo el reto está en separarlos sin romperlos. El tamizado en seco los desprende mecánicamente; el iceolator usa agua helada para fragilizarlos y filtrarlos con mallas cada vez más finas. Cuanto más suave es la extracción, más terpenos sobreviven, y eso se nota en nariz.
Una resina clara no es automáticamente superior: el color depende de la variedad y del grado de prensado. Importa más la homogeneidad, la ausencia de restos vegetales visibles y un olor que siga siendo franco tras calentarla en la mano. Si huele a plástico o a quemado en frío, hubo prensado agresivo o aditivos.
Un hachís muy barato casi siempre se explica por un rendimiento de extracción llevado al máximo: más materia vegetal y menos tricomas. A la inversa, un precio alto sin certificado de lote no garantiza nada. La lectura correcta combina tres datos: CBD total, método de extracción declarado y análisis de contaminantes. Sin esos tres, comparar precios no significa nada.
Última revisión: August 2026
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