Convección
El aire caliente atraviesa la hierba: sabor más limpio y extracción uniforme, calentamiento más lento.
Vaporización
Entre dos aparatos del mismo precio, la diferencia rara vez está en el diseño. Está en cómo calienta, en la precisión real de la sonda de temperatura y en lo fácil que resulta limpiar el circuito de aire.
El aire caliente atraviesa la hierba: sabor más limpio y extracción uniforme, calentamiento más lento.
Contacto directo con una pared caliente: rápido y barato, con riesgo de puntos quemados.
De 180 a 210 °C para los aromas, hasta 220 °C para una extracción más completa.
El CBD se evapora en torno a 160–180 °C, mientras que los terpenos salen antes: mirceno cerca de 167 °C, limoneno sobre 176 °C y linalool alrededor de 198 °C. Empezar bajo conserva el aroma y subir al final de la sesión extrae el resto. La combustión con llama, en cambio, supera los 600 °C, destruye buena parte de esos compuestos y genera subproductos de pirólisis.
Bastan cuatro puntos: el sistema de calentamiento (mejor convección o híbrido), control de temperatura grado a grado en lugar de escalones fijos, materiales del circuito de aire —vidrio, cerámica o acero, nunca plástico caliente— y el precio de los recambios. Un aparato cuyas juntas y filtros dejan de fabricarse a los dos años es mala compra por muy bien que funcione el primer día.
Un filtro saturado reduce el caudal de aire y produce un vapor áspero que casi todo el mundo atribuye por error a la hierba. Basta con alcohol isopropílico de 90° cada diez o quince sesiones, aclarado con agua y secado completo. Importante: la hierba debe molerse fina pero sin llegar a polvo, o taponará el filtro y el paso de aire se volverá irregular.
Última revisión: August 2026
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